En una amplia zona central de la región pampeana (Córdoba, La Pampa, San Luis y oeste de Buenos Aires) no se puede iniciar la siembra de maíz por falta de humedad, a pesar de que la fecha de implantación está muy cercana. Los productores esperan las lluvias salvadoras, que se hacen esperar y generan dudas en el desarrollo del plan de siembras.

Un asesor de Rufino da las siguientes indicaciones para los productores que tienen los perfiles sin recargar y están pensado en sembrar maíz en las próximas semanas: "Si llueve 10 milímetros o menos no empezar, porque ese registro sólo humedece la cobertura; la humedad no penetra significativamente en la tierra. Si llueve 20 y hay algo de humedad en los primeros centímetros, comenzar la siembra en algunos lotes.

Si no hay humedad en los primeros 10-15 centímetros, esperar una lluvia de 30-40 milímetros". Los que tengan un perfil seco de más de 15 centímetros en superficie deberían reorientar el potrero a soja o a maíz de segunda si no llueve intensamente en los próximos 15 días.

La actitud cauta de los productores tiene una explicación económica. "Si los agricultores siembran trigo y obtienen una mala cosecha, pueden compensar resultados con la soja de segunda. Con un maíz de 350 dólares por hectárea, esa revancha no existe", agrega el profesional. Entonces, la siembra avanzará lentamente, al ritmo de los chaparrones.

Esa cautela de los productores choca contra la urgencia por trabajar de los contratistas de pulverización y siembra. Muchos de ellos sembraron poco trigo, se pasaron el invierno reparando la maquinaria o despidieron gente, y tienen urgentes necesidades de volver a facturar. En ese sentido, un productor del sudeste bonaerense cuenta: "Le dije al contratista: «Arranque la siembra por el lote 1», y a los dos días volvió al casco para decir: «¿Por qué otro lote seguimos?»".

Si las lluvias llegaran pronto, habría productores que se volcarán al maíz para no depender 100% de la soja. En la zona endémica, quienes no puedan sembrar en la fecha normal, deberán atrasar la operación hasta noviembre para escapar a los posibles ataques de mal de Río Cuarto. Estos cultivos pueden dar rindes aceptables en un año con pronóstico de Niño, si no se desarrolla un verano con altas temperaturas. Otra posibilidad es volcarse al sorgo, un cultivo que resurge por su seguridad y su estabilidad de rinde, en un año con muchas variables abiertas que pueden afectar el resultado agrícola.

Carlos Marín Moreno
La Nación

En una amplia zona central de la región pampeana (Córdoba, La Pampa, San Luis y oeste de Buenos Aires) no se puede iniciar la siembra de maíz por falta de humedad, a pesar de que la fecha de implantación está muy cercana. Los productores esperan las lluvias salvadoras, que se hacen esperar y generan dudas en el desarrollo del plan de siembras.

Un asesor de Rufino da las siguientes indicaciones para los productores que tienen los perfiles sin recargar y están pensado en sembrar maíz en las próximas semanas: "Si llueve 10 milímetros o menos no empezar, porque ese registro sólo humedece la cobertura; la humedad no penetra significativamente en la tierra. Si llueve 20 y hay algo de humedad en los primeros centímetros, comenzar la siembra en algunos lotes.

Si no hay humedad en los primeros 10-15 centímetros, esperar una lluvia de 30-40 milímetros". Los que tengan un perfil seco de más de 15 centímetros en superficie deberían reorientar el potrero a soja o a maíz de segunda si no llueve intensamente en los próximos 15 días.

La actitud cauta de los productores tiene una explicación económica. "Si los agricultores siembran trigo y obtienen una mala cosecha, pueden compensar resultados con la soja de segunda. Con un maíz de 350 dólares por hectárea, esa revancha no existe", agrega el profesional. Entonces, la siembra avanzará lentamente, al ritmo de los chaparrones.

Esa cautela de los productores choca contra la urgencia por trabajar de los contratistas de pulverización y siembra. Muchos de ellos sembraron poco trigo, se pasaron el invierno reparando la maquinaria o despidieron gente, y tienen urgentes necesidades de volver a facturar. En ese sentido, un productor del sudeste bonaerense cuenta: "Le dije al contratista: «Arranque la siembra por el lote 1», y a los dos días volvió al casco para decir: «¿Por qué otro lote seguimos?»".

Si las lluvias llegaran pronto, habría productores que se volcarán al maíz para no depender 100% de la soja. En la zona endémica, quienes no puedan sembrar en la fecha normal, deberán atrasar la operación hasta noviembre para escapar a los posibles ataques de mal de Río Cuarto. Estos cultivos pueden dar rindes aceptables en un año con pronóstico de Niño, si no se desarrolla un verano con altas temperaturas. Otra posibilidad es volcarse al sorgo, un cultivo que resurge por su seguridad y su estabilidad de rinde, en un año con muchas variables abiertas que pueden afectar el resultado agrícola.

Carlos Marín Moreno
La Nación

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